Día de Todos los Santos: cuando una fecha puede despertar recuerdos y emociones

Hay fechas que aparecen todos los años en el calendario, pero que para algunas personas tienen un significado completamente diferente. El Día de Todos los Santos puede ser una de ellas. Para algunas familias es una tradición, para otras una oportunidad para visitar el cementerio o recordar a quienes ya no están, y para otras simplemente es un día más. No existe una única manera de vivirlo.

Pero cuando hemos perdido a alguien importante, determinadas fechas pueden adquirir un significado especial. Puede ser el aniversario de su fallecimiento, su cumpleaños, una Navidad, una boda, una celebración familiar o, también, el 1 de noviembre. Y puede ocurrir algo que a veces desconcierta: pensamos que estamos bien y, cuando llega esa fecha, nos encontramos más sensibles, tristes, irritables o con más recuerdos de lo habitual.

Y eso no significa necesariamente que estemos “retrocediendo”.

¿Por qué algunas fechas nos afectan tanto?

Las fechas importantes funcionan como recordatorios. No necesitamos estar pensando conscientemente en una persona para que determinados estímulos (una fecha en el calendario, una canción, un lugar, una tradición familiar o incluso el olor de unas flores) activen recuerdos relacionados con ella.

La investigación sobre las llamadas reacciones de aniversario señala que alrededor de determinadas fechas pueden aparecer cambios emocionales y físicos relacionados con el duelo. La evidencia es todavía heterogénea, pero sí existe literatura que describe estas reacciones en torno a aniversarios de fallecimiento, cumpleaños y otras ocasiones significativas.

Por eso puede suceder que llegue noviembre y te encuentres pensando más en esa persona, que aparezca una tristeza que no esperabas, que tengas ganas de estar sola, o por el contrario, que necesites estar acompañada. Todas esas posibilidades pueden formar parte de la manera particular en la que cada persona vive su duelo.

No tienes que vivir Todos los Santos de una determinada manera

A veces existe una idea implícita de cómo “deberíamos” recordar a alguien:. Ir al cementerio, encender una vela, llevar flores, reunirse con la familia, hablar de esa persona, evitar hablar del tema, seguir una tradición que lleva años haciéndose… Pero no existe una única manera correcta de recordar. Puede que este año quieras visitar el lugar donde está enterrada esa persona y el siguiente no te apetezca hacerlo. Puede que necesites pasar el día acompañada o que prefieras tener un espacio para ti. Puede que quieras hablar de ella durante horas o que ese día necesites distraerte.

El duelo no tiene por qué seguir un ritual determinado para ser válido.

¿Y si este año me encuentro peor?

Una de las cosas que pueden resultar más desconcertantes de las fechas señaladas es que el duelo no siempre evoluciona de una manera lineal. Podemos sentir que llevamos meses encontrándonos mejor y, de repente, una fecha concreta nos remueve mucho. Eso no significa necesariamente que hayamos perdido todo lo que habíamos avanzado.

Podemos pensar en el duelo como un proceso que cambia con el tiempo. La ausencia sigue siendo la misma, pero nuestra relación con ella puede ir transformándose. Por eso, si este 1 de noviembre te encuentras más triste de lo habitual, quizá no necesites preguntarte “¿por qué estoy otra vez así?”. Puede ser más útil preguntarte: “¿qué está significando esta fecha para mí?”.

A veces la tristeza no está hablando únicamente de la pérdida. También puede aparecer por todo lo que esa persona ya no está viviendo contigo, por los momentos que imaginabas compartir, por cómo ha cambiado tu familia o por la persona que eras cuando ella todavía estaba.

Puedes decidir cómo quieres recordar

Las fechas señaladas también pueden convertirse en una oportunidad para elegir qué quieres hacer con el recuerdo.

Para algunas personas puede ser visitar un lugar significativo. Para otras, cocinar una receta que preparaba esa persona, escuchar una canción, mirar fotografías, escribirle una carta, hablar de ella con alguien cercano o simplemente dedicar unos minutos a recordar. No hace falta hacer algo extraordinario. A veces recordar también puede formar parte de la vida cotidiana: contar una anécdota, volver a reírte con una historia que vivisteis juntas o reconocer que hay cosas de esa persona que siguen presentes en tu manera de ser.

Recordar no significa quedarse atrapada en el pasado. Una relación importante puede seguir teniendo significado aunque la persona ya no esté físicamente presente.

También está bien que no quieras recordar

Y esta parte es importante: No todas las personas viven estas fechas de la misma manera. Algunas necesitan acercarse al recuerdo y otras necesitan tomar distancia.

Puede que no quieras ir al cementerio. Puede que no tengas ganas de reunirte con tu familia. Puede que prefieras hacer un plan completamente diferente y continuar con tu vida cotidiana. No necesitas demostrar cuánto querías a alguien sufriendo de una determinada manera. Tampoco tienes que sentirte culpable si ese día te ríes, sales, disfrutas o incluso tienes momentos en los que no piensas en esa persona. El duelo puede convivir con otras emociones.

Podemos echar de menos a alguien y, al mismo tiempo, tener un buen día.

¿Cuándo puede ser importante pedir ayuda?

El duelo puede ser muy doloroso y, aun así, formar parte de una respuesta esperable ante una pérdida. Pero en algunas personas el sufrimiento puede mantenerse con una intensidad que dificulta de manera importante recuperar su vida cotidiana.

Puede ser especialmente importante pedir ayuda si sientes que la pérdida continúa ocupando prácticamente todo tu espacio mental, si existe una dificultad persistente para retomar tu vida, si la tristeza o la ansiedad interfieren de manera importante en tu funcionamiento o si sientes que llevas mucho tiempo completamente bloqueada alrededor de lo ocurrido.

La evidencia reciente indica que la psicoterapia puede ayudar a mejorar los síntomas de duelo y, especialmente en personas con síntomas de duelo prolongado, las intervenciones psicológicas centradas en el duelo han mostrado beneficios.

Pero pedir ayuda no significa que estés haciendo mal tu duelo. A veces significa simplemente que necesitas un espacio donde poder hablar de aquello que ocurrió, de lo que has perdido y de cómo quieres continuar construyendo tu vida con esa ausencia.

Este Día de Todos los Santos, quizá no necesites hacer nada especial, quizá solo necesites permitirte vivir el día como venga. Con recuerdos, con tristeza, con calma, con compañía, con ganas de estar sola o incluso con momentos de alegría.

No hay una única forma de recordar a alguien que hemos querido.

Referencias científicas

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