Día Mundial de la Salud Mental 2026: escuchar también es cuidar

Cada 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que nos invita a hablar de algo que forma parte de la vida de todas las personas: cómo estamos, cómo nos sentimos y qué necesitamos para poder vivir con bienestar.

Pero hablar de salud mental no debería limitarse a hablar de trastornos, diagnósticos o momentos en los que las cosas van mal. La salud mental también tiene que ver con nuestra capacidad para afrontar las dificultades, relacionarnos, trabajar, descansar, disfrutar, tomar decisiones y construir una vida que tenga sentido para nosotras.

En 2026, la Organización Mundial de la Salud ha elegido un lema especialmente significativo: “Lived experiences heard: real voices, real change”, que podríamos traducir como “Escuchar las experiencias vividas: voces reales, cambios reales”. La propuesta pone el foco en algo que a veces olvidamos: las personas que han vivido problemas de salud mental también tienen un conocimiento fundamental sobre lo que necesitan y sobre cómo deberían construirse los servicios que las acompañan.

Y quizá esta idea también nos sirva para algo mucho más cotidiano: aprender a escuchar nuestra propia experiencia.

¿Qué entendemos realmente por salud mental?

Cuando escuchamos “salud mental”, es fácil pensar inmediatamente en ansiedad, depresión, estrés, trastornos de la conducta alimentaria o cualquier otro problema psicológico. Pero la salud mental es mucho más amplia.

La OMS la entiende como un estado de bienestar que nos permite afrontar las situaciones de la vida, desarrollar nuestras capacidades, aprender y trabajar, relacionarnos con otras personas y participar en nuestra comunidad. Además, señala que no es una realidad estática: se encuentra en un continuo y puede verse influida por factores individuales, familiares, sociales y ambientales.

Esto significa que tener salud mental no quiere decir estar feliz todo el tiempo, no sentir ansiedad nunca o ser capaz de afrontar cualquier problema sin dificultad. Podemos estar pasando por una etapa complicada y seguir teniendo recursos para afrontarla. Podemos sentir tristeza después de una pérdida. Podemos estar preocupadas antes de un cambio importante. Podemos tener un día horrible y, aun así, estar bien.

Cuidar nuestra salud mental no consiste en eliminar todas las emociones desagradables. Consiste también en poder reconocerlas, comprender qué nos están indicando y contar con recursos y apoyos cuando los necesitamos.

La salud mental no es solo responsabilidad individual

A veces hablamos de salud mental como si dependiera exclusivamente de lo que hacemos cada una.

  • “Duerme ocho horas.”
  • “Haz ejercicio.”
  • “Medita.”
  • “Piensa en positivo.”
  • “Aprende a gestionar tus emociones.”

Todas estas cosas pueden formar parte del cuidado psicológico, pero nuestra salud mental no depende únicamente de nuestras decisiones individuales.

La OMS señala que existen factores sociales y ambientales que también influyen en ella, como la pobreza, la violencia, la desigualdad, el aislamiento, las condiciones de trabajo, la educación, la vivienda o la seguridad de nuestro entorno. Del mismo modo, las relaciones sociales positivas, el acceso a una educación de calidad, un trabajo digno y unas comunidades seguras pueden actuar como factores protectores.

Por eso, hablar de salud mental también significa preguntarnos qué condiciones estamos creando como sociedad para que las personas puedan vivir bien. No todo lo que nos hace sufrir puede solucionarse aprendiendo a gestionar mejor nuestras emociones.

¿Por qué necesitamos hablar de salud mental?

Porque los problemas de salud mental son mucho más frecuentes de lo que a veces pensamos. La OMS estima que más de mil millones de personas viven actualmente con algún problema de salud mental en el mundo. A pesar de ello, sigue existiendo una importante brecha entre las personas que necesitan ayuda y las que consiguen acceder a ella. Hablar de salud mental puede ayudarnos a reconocer antes determinadas señales, comprender mejor lo que les ocurre a otras personas y reducir parte del estigma que todavía acompaña a muchos problemas psicológicos.

Pero hablar no significa convertir cada emoción en un problema. No necesitamos diagnosticar cada tristeza, cada preocupación o cada momento de cansancio. Necesitamos aprender a distinguir entre las experiencias normales de la vida y aquellas dificultades que empiezan a interferir de manera significativa en nuestro bienestar, nuestras relaciones o nuestro funcionamiento cotidiano.

Y, sobre todo, necesitamos poder hablar de ellas sin sentir vergüenza.

Escuchar nuestra propia experiencia también es salud mental

Aquí es donde el lema de este año puede trasladarse también a nuestra vida cotidiana: A veces somos capaces de escuchar a todo el mundo menos a nosotras mismas. Sabemos cuándo nuestra amiga está sobrepasada, nos damos cuenta de que nuestra pareja está pasando por un mal momento, preguntamos a nuestras compañeras cómo están… Pero cuando alguien nos pregunta “¿y tú cómo estás?”, respondemos automáticamente: “bien”, incluso cuando no lo estamos.

Escuchar nuestra experiencia puede empezar por preguntas muy sencillas: ¿cómo llevo realmente estas últimas semanas?, ¿estoy pudiendo descansar?, ¿hay algo que llevo demasiado tiempo intentando sostener?, ¿estoy dejando de hacer cosas importantes para mí?, ¿cómo están mis relaciones?, ¿qué estoy necesitando y no estoy expresando?

No se trata de analizar cada pensamiento que tenemos, sino de prestar atención suficiente como para darnos cuenta cuando algo está cambiando.

Pedir ayuda no significa que hayas llegado demasiado lejos

Existe una idea bastante extendida de que deberíamos pedir ayuda solamente cuando ya no podemos más, pero no es necesario esperar a llegar a ese punto.

Podemos acudir a terapia porque llevamos un tiempo sintiéndonos desconectadas de nosotras mismas, porque estamos repitiendo patrones que no entendemos, porque queremos aprender a relacionarnos de otra manera, porque estamos atravesando un cambio vital, porque algo que ocurrió hace tiempo sigue afectándonos, porque nuestra autoestima está condicionando demasiadas decisiones, o simplemente porque queremos comprendernos mejor.

La terapia no tiene que aparecer únicamente cuando todo se ha roto: También puede ser un espacio para detenernos, escucharnos y entender qué necesitamos.

Cuidar la salud mental no significa estar bien todo el tiempo

Quizá una de las ideas que más nos gustaría transmitir desde Psicología Benlliure este 10 de octubre es precisamente esta: cuidar nuestra salud mental no significa conseguir que nuestra vida sea siempre fácil.

Vamos a seguir teniendo días malos, vamos a sentir miedo, tristeza, enfado, frustración o incertidumbre; vamos a equivocarnos, habrá pérdidas, cambios y momentos que no podremos controlar. La salud mental no consiste en vivir sin malestar, sino en poder atravesar lo que nos ocurre con recursos, apoyo y espacios donde podamos ser escuchadas. Y cuando esos recursos no son suficientes, también consiste en poder pedir ayuda.

Este Día Mundial de la Salud Mental, quizá podamos empezar por algo tan sencillo como escuchar un poco más_

  • Escuchar a las personas que han vivido problemas de salud mental.
  • Escuchar a quienes todavía no encuentran la manera de pedir ayuda.
  • Escuchar a quienes trabajan acompañando estos procesos.
  • Y escucharnos también a nosotras mismas.

Porque detrás de cada diagnóstico, de cada síntoma y de cada historia clínica hay una persona con una experiencia propia.

Y esa experiencia merece ser escuchada.

Referencias científicas

World Health Organization. (2026). World Mental Health Day 2026: Lived experiences heard: real voices, real change. Organización Mundial de la Salud.

World Health Organization. (2026). Mental health. Organización Mundial de la Salud.

World Health Organization. (2025). World mental health today: latest data. Organización Mundial de la Salud.

Hopkins, I., Verlander, M., Clarkson, L., & Jacobsen, P. (2024). What Do We Know About Sharing Power in Co-Production in Mental Health Research? A Systematic Review and Thematic Synthesis. Health Expectations, 27(5), e70014.

Fusar-Poli, P., et al. (2024). The lived experience of mental disorders in adolescents: a bottom-up review co-designed, co-conducted and co-written by experts by experience and academics. World Psychiatry, 23(2), 191–208.

World Health Organization. (2004). Promoting mental health: Concepts, emerging evidence, practice. WHO.